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1 Segun su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá.
2 No toma placer el loco en la inteligencia, sino en lo que descubre su corazón.
3 Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.
4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo revertiente, la fuente de la sabiduría.
5 Tener respeto a la persona del impío, para hacer caer al justo de su derecho, no es bueno.
6 Los labios del loco vienen con pleito; y su boca a plaga llama.
7 La boca del loco es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.
8 Las palabras del chismoso parecen blandas, mas ellas descienden hasta lo íntimo del vientre.
9 También el que es negligente en su obra es hermano del gran desolador.
10 Torre fuerte es el nombre del SEÑOR; a él correrá el justo, y será levantado.
11 Las riquezas del rico son la ciudad de su fortaleza, y como un muro alto en su imaginación.
12 Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.
13 El que responde palabra antes de oír, le es locura y oprobio.
14 El espíritu del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al espíritu quebrantado?
15 El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.
16 El don del hombre le ensancha el camino, y le lleva delante de los grandes.
17 El justo es el primero en su pleito; y su adversario viene, y le busca.
18 La suerte pone fin a los pleitos, y desparte los fuertes.
19 El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte; y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.
20 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.
21 La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.
22 El que halló esposa halló el bien, y alcanzó la benevolencia del SEÑOR.
23 El pobre habla con ruegos; mas el rico responde durezas.
24 El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.
La Biblia del Oso
La Biblia del Oso es un hito en la historia de las traducciones bíblicas, especialmente dentro del mundo hispanohablante. Traducida por Casiodoro de Reina y publicada por primera vez en 1569, fue la primera Biblia completa impresa en español. Su nombre, Biblia del Oso, proviene de la ilustración de la portada que presenta un oso alcanzando un panal de miel, un símbolo que se ha convertido en sinónimo de esta histórica edición. Reina, un exmonje que huyó de la Inquisición española, emprendió esta monumental tarea con el objetivo de hacer accesibles las Escrituras al pueblo hispanohablante, impulsando así la Reforma Protestante en el mundo de habla hispana.
La traducción de la Biblia del Oso fue un proceso minucioso que implicó un trabajo detallado con los textos originales en hebreo, arameo y griego, así como comparaciones con otras traducciones disponibles en ese momento, como la Vulgata latina. La dedicación de Casiodoro de Reina a la precisión y la claridad se hizo evidente en el producto final, que combinaba precisión lingüística con una profunda reverencia por el texto bíblico. A pesar de los riesgos asociados con la publicación de una Biblia protestante en una España dominada por el catolicismo, la obra de Reina fue un paso significativo hacia adelante al proporcionar a las personas laicos acceso directo a la Biblia en su propio idioma, evitando la necesidad de interpretación eclesiástica.
La Biblia del Oso ha tenido un impacto duradero en el protestantismo hispanohablante. Sentó las bases para futuras traducciones bíblicas en español, siendo la más notable la serie Reina-Valera, que sigue siendo influyente hasta el día de hoy. La edición de 1569 representa no solo un triunfo de la erudición y la fe, sino también un símbolo de la libertad religiosa y el derecho a leer e interpretar la Biblia de manera independiente. Incluso siglos después, la Biblia del Oso es celebrada por su importancia histórica y su papel en la configuración del panorama espiritual del mundo hispanohablante.