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1 Y reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual prevaleció contra Israel.
2 Y puso ejército en todas las ciudades fuertes de Judá, y colocó gente de guarnición, en tierra de Judá, y asimismo en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado.
3 Y fue el SEÑOR con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los Baales;
4 sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel.
5 El SEÑOR, por tanto , confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
6 Y se animó su corazón en los caminos del SEÑOR, y quitó los altos y los bosques de Judá.
7 Al tercer año de su reino envió sus príncipes Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñasen en las ciudades de Judá;
8 y con ellos a los levitas, Semeías, Netanías, Zebadías, y Asael, y Semiramot, y Jonatán, y Adonías, y Tobías, y Tobadonías, levitas; y con ellos a Elisama y a Joram, sacerdotes.
9 Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley del SEÑOR, y rodearon por todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo.
10 Y cayó el pavor del SEÑOR sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá; que no osaron hacer guerra contra Josafat.
11 Y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los arabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos de cabrío.
12 Iba, pues , Josafat creciendo altamente; y edificó en Judá fortalezas y ciudades de depósitos.
13 Y tuvo muchas obras en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén.
14 Y este es el número de ellos según las casas de sus padres: En Judá, príncipes de los millares; el príncipe Adna, y con él trescientos mil hombres valientes de valor;
15 después de él, el príncipe Johanán, y con él doscientos y ochenta mil;
16 tras éste, Amasías hijo de Zicri, el cual se había ofrecido voluntariamente al SEÑOR, y con él doscientos mil hombres valientes;
17 de Benjamín, Eliada, hombre muy poderoso, y con él doscientos mil armados de arco y escudo;
18 tras éste, Jozabad, y con él ciento y ochenta mil apercibidos para la guerra.
19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey había puesto en las ciudades de guarnición por toda Judea.
La Biblia del Oso
La Biblia del Oso es un hito en la historia de las traducciones bíblicas, especialmente dentro del mundo hispanohablante. Traducida por Casiodoro de Reina y publicada por primera vez en 1569, fue la primera Biblia completa impresa en español. Su nombre, Biblia del Oso, proviene de la ilustración de la portada que presenta un oso alcanzando un panal de miel, un símbolo que se ha convertido en sinónimo de esta histórica edición. Reina, un exmonje que huyó de la Inquisición española, emprendió esta monumental tarea con el objetivo de hacer accesibles las Escrituras al pueblo hispanohablante, impulsando así la Reforma Protestante en el mundo de habla hispana.
La traducción de la Biblia del Oso fue un proceso minucioso que implicó un trabajo detallado con los textos originales en hebreo, arameo y griego, así como comparaciones con otras traducciones disponibles en ese momento, como la Vulgata latina. La dedicación de Casiodoro de Reina a la precisión y la claridad se hizo evidente en el producto final, que combinaba precisión lingüística con una profunda reverencia por el texto bíblico. A pesar de los riesgos asociados con la publicación de una Biblia protestante en una España dominada por el catolicismo, la obra de Reina fue un paso significativo hacia adelante al proporcionar a las personas laicos acceso directo a la Biblia en su propio idioma, evitando la necesidad de interpretación eclesiástica.
La Biblia del Oso ha tenido un impacto duradero en el protestantismo hispanohablante. Sentó las bases para futuras traducciones bíblicas en español, siendo la más notable la serie Reina-Valera, que sigue siendo influyente hasta el día de hoy. La edición de 1569 representa no solo un triunfo de la erudición y la fe, sino también un símbolo de la libertad religiosa y el derecho a leer e interpretar la Biblia de manera independiente. Incluso siglos después, la Biblia del Oso es celebrada por su importancia histórica y su papel en la configuración del panorama espiritual del mundo hispanohablante.